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Cáncer de tiroides en México: Un enemigo silencioso en aumento

Cáncer de tiroides en México: Un enemigo silencioso en aumento

El cáncer de tiroides, aunque menos conocido que otros tipos de cáncer, se ha convertido en una preocupación creciente en México. De acuerdo con la Sociedad Mexicana de Oncología, este tipo de cáncer es el más común en el sistema endocrino y su incidencia ha aumentado considerablemente en las últimas décadas.

 

Impacto en la población

El cáncer de tiroides puede tener un impacto significativo en la salud física y emocional de las personas que lo padecen. Entre las consecuencias a largo plazo se encuentran:

  • Hipotiroidismo
  • Fatiga
  • Dificultad para tragar
  • Cambios en la voz
  • Ansiedad y depresión

 

Se estima que en 2020 se diagnosticaron 3,379 nuevos casos de cáncer de tiroides en México (2,244 en mujeres y 1,135 en hombres). Las mujeres son 2 veces más propensas a desarrollar este tipo de cáncer que los hombres. La tasa de mortalidad por cáncer de tiroides en México es de 2.9 por cada 100,000 habitantes. La edad promedio de diagnóstico es de 52 años, aunque puede presentarse a cualquier edad.

 

Factores de riesgo

Si bien la causa exacta del cáncer de tiroides se desconoce, existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad. Algunos de estos factores son la exposición a la radiación ionizante, especialmente en la infancia, deficiencia de yodo en la dieta, contar con antecedentes familiares de cáncer de tiroides, tener enfermedades autoinmunes de la tiroides y ser del sexo femenino. En caso de someterse a alguna cirugía de tiroides, las complicaciones potenciales que se pueden presentar son:

 

  • Infección
  • Daño a las glándulas paratiroideas (glándulas pequeñas que se encuentran detrás de la tiroides que ayudan a regular los niveles de calcio). Esto puede causar bajos niveles de calcio en la sangre, lo que conduce a espasmos musculares y a sensaciones de entumecimiento y hormigueo.
  • Sangrado excesivo o formación de un coágulo sanguíneo mayor en el cuello (hematoma)
  • Ronquera o pérdida de la voz temporal o permanente. Esto puede ocurrir si la laringe o la tráquea está irritada debido al tubo de respiración. También puede ocurrir si los nervios de la laringe fueron dañados durante la cirugía. El médico debe examinar sus cuerdas vocales antes de la cirugía para ver si se mueven normalmente. También para las tiroidectomías o parotidectomía se renta un monitor de nervios intraoperatorio para cerciorarse de no dañar el nervio facial durante el procedimiento quirúrgico.

 

Diagnostico y Tratamiento

La mejor forma de prevenir el cáncer de tiroides de acuerdo a los últimos descubrimientos es consumir una dieta rica en yodo y evitar la exposición a la radiación ionizante sin embargo, siempre se debe de consultar un médico especializado para cada caso en particular.

La detección temprana es fundamental para mejorar el pronóstico del cáncer de tiroides. Se recomienda que las personas con factores de riesgo se realicen un examen físico de la tiroides y una ecografía tiroidea con regularidad.

El tratamiento del cáncer de tiroides depende del tipo de cáncer, el estadio de la enfermedad y la salud general del paciente. Las opciones de tratamiento incluyen cirugía, radioterapia, terapia hormonal y terapia dirigida.

La cirugía es el tratamiento principal en casi todos los casos de cáncer de tiroides, excepto para algunos cánceres de tiroides anaplásicos. Si se diagnostica cáncer de tiroides mediante una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA), generalmente se recomienda practicar una cirugía para extirpar el tumor y toda o parte de la glándula tiroides remanente. El médico puede recomendarte una tiroidectomía si tienes las siguientes afecciones:

 

  • Cáncer de tiroides. El cáncer es el motivo más frecuente para realizar una tiroidectomía. Si tienes cáncer de tiroides, es probable que la eliminación de la mayor parte o de la totalidad de la tiroides sea una opción de tratamiento. El cirujano también puede examinar y extraer los ganglios linfáticos que rodean la tiroides. En algunos pacientes, el cirujano usa un monitor de nervios especial para controlar la irritación de las cuerdas vocales durante el procedimiento y evitar que haya daño permanente.

 

  • Agrandamiento no canceroso de la tiroides (bocio). Extraer la totalidad o parte de la glándula tiroides puede ser una opción para un bocio de gran tamaño. Un bocio grande puede ser incómodo o hacer que sea difícil tragar o respirar. También se puede extirpar un bocio en caso de que cause hiperactividad en la tiroides.

 

  • Glándula tiroides hiperactiva (hipertiroidismo). En el hipertiroidismo, la glándula tiroides produce la hormona tiroxina en exceso. La tiroidectomía puede ser una opción si tienes problemas con los medicamentos antitiroideos o si no deseas una terapia con yodo radioactivo. Existen otros dos tratamientos comunes para el hipertiroidismo.

 

  • Nódulos tiroideos sospechosos. Algunos nódulos tiroideos no se pueden identificar como cancerosos o no cancerosos después de analizar una muestra de una biopsia con aguja. Si tus nódulos tienen un mayor riesgo de ser cancerosos, puede que necesites una tiroidectomía.

 

Cirugía de tiroides: un campo en constante evolución

El descubrimiento de las causas genéticas del cáncer de tiroides medular familiar (hereditario) permite ahora la identificación de los miembros de la familia portadores del gen RET anormal para extirpar la tiroides y así prevenir que el cáncer se desarrolle allí.

Los conocimientos sobre los genes anormales que causan el cáncer tiroideo esporádico (no hereditario) también han dado lugar a mejores tratamientos. De hecho, ya se están usando tratamientos que atacan a algunos de estos cambios genéticos, y se están desarrollando más de estos tratamientos (vea información más adelante).

En los últimos años, por ejemplo, ha aumentado la evidencia sobre los beneficios que resultan al combinar la cirugía con la terapia con yodo radiactivo y la terapia con hormona tiroidea. Los resultados incluyen tasas de cura más altas, tasas de recurrencia más bajas y una supervivencia más larga.

Los médicos están buscando mejores maneras de identificar cuáles cánceres son más susceptibles a regresar después de la cirugía. Los pacientes con estos cánceres se pueden beneficiar al recibir la terapia RAI después de la cirugía. Los estudios recientes han mostrado que los pacientes que presentan niveles de tiroglobulina muy bajos por 3 meses después de la cirugía tienen un riesgo muy bajo de recurrencia incluso sin recibir terapia RAI. Aún se necesitan más estudios en esta área.

Los investigadores también están buscando maneras para hacer que la RAI sea eficaz contra más cánceres de tiroides. Por ejemplo, en algunos cánceres de tiroides, las células tienen cambios en el gen BRAF, lo que puede hacer que sean menos propensos a responder a la terapia RAI. Los investigadores están estudiando si se pueden usar los nuevos medicamentos que atacan la vía BRAF para provocar que las células cancerosas de la tiroides sean más propensas a absorber yodo radiactivo. Estos tipos de medicamentos podrían ser útiles en personas que tienen cáncer avanzado que ya no responde a la terapia RAI.

En general, los cánceres de tiroides no responden bien a la quimioterapia. No obstante, están surgiendo datos alentadores sobre algunos medicamentos de terapia dirigida nuevos. Contrario a los medicamentos de la quimioterapia convencional que funcionan al atacar las células que crecen rápidamente (incluyendo las células cancerosas), estos medicamentos atacan blancos específicos en las células cancerosas. Puede que los medicamentos de terapia dirigida funcionen en algunos casos cuando los medicamentos de quimioterapia convencionales no sean eficaces, y a menudo presentan efectos secundarios diferentes.

 

CONCLUSION

Es importante concienciar a la población sobre el cáncer de tiroides, sus síntomas y factores de riesgo. La detección temprana y el tratamiento oportuno son claves para mejorar el pronóstico de este tipo de cáncer.

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