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El nervio vago: el gran comunicador del cuerpo

El nervio vago: el gran comunicador del cuerpo

Existe un nervio, el más largo que tenemos, que recorre gran parte de nuestro cuerpo y que los científicos aseguran que está fuertemente conectado a nuestras emociones. Nos referimos al nervio vago. Su nombre viene del latín nervus vagus, que significa deambular. Se llama “vago” ya que es un nervio errante que emerge desde el tronco cerebral aproximadamente detrás de las orejas y desciende hasta el abdomen. Inerva principalmente a órganos del tórax y del abdomen, y en menor proporción de la cabeza y el cuello. Hay un nervio vago en cada lado del cuerpo.

El nervio vago, también conocido como X par craneal, se denomina adecuadamente par craneal 10, ya que es el décimo nervio en surgir del encéfalo (en orden de salida de los pares craneales desde la porción anterior del encéfalo hasta la posterior).

Este nervio se encarga de transmitir información sensorial y motora desde el tronco encefálico hasta el abdomen, lo que lo convierte en una especie de «autopista de la comunicación» que conecta el cerebro con diversos órganos y sistemas.

 

Un viaje por el cuerpo

El nervio vago sale del encéfalo desde el bulbo raquídeo del tronco encefálico. Específicamente, el vago surge por una serie de raíces entre las olivas bulbares y los pedúnculos cerebelosos inferiores.

Después viaja lateralmente para salir del cráneo a través del foramen yugular. Los ganglios sensitivos del nervio vago constan de una porción ganglionar superior y una inferior. El nervio vago se une a una raíz craneal del nervio accesorio (XI par craneal), justo después del ganglio inferior.

Luego, el tronco del nervio vago desciende por el cuello entre la arteria carótida y la vena yugular interna, dentro de la vaina carotídea. En la base del cuello el vago ingresa al tórax, sin embargo, el nervio vago izquierdo y derecho toman caminos diferentes a partir de este punto. El vago izquierdo viaja anterior al arco aórtico, detrás del bronquio principal izquierdo y hacia el esófago. El vago derecho viaja detrás del esófago y el bronquio principal derecho.

Posteriormente, tanto el nervio vago izquierdo como el derecho entran al abdomen a través del hiato esofágico del diafragma, y continúan su camino de manera individual hasta alcanzar sus ramos terminales.

En síntesis, el nervio vago comienza en el bulbo raquídeo, una parte del tronco encefálico, y luego se ramifica a través del cuello, el tórax y el abdomen. A lo largo de su recorrido, se conecta con:

Órganos digestivos: El nervio vago juega un papel crucial en la digestión, controlando la motilidad del esófago, el estómago y los intestinos. También participa en la secreción de jugos gástricos y pancreáticos.

Corazón: El nervio vago ayuda a regular la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Pulmones: El nervio vago participa en la regulación de la respiración.

Sistema inmunitario: El nervio vago tiene un papel importante en la modulación de la respuesta inflamatoria.

Cerebro: El nervio vago envía información sensorial al cerebro, incluyendo información sobre el gusto, la distensión gástrica y la temperatura corporal.

 

Más que un simple nervio

El nervio vago es un nervio mixto, ya que contiene tanto fibras aferentes (sensitivas) como eferentes (motoras). Esto significa que es responsable no solo de llevar señales motoras a los órganos que inerva, sino también de transportar información sensorial de estos órganos de regreso al sistema nervioso central. Específicamente, el nervio vago contiene:

Fibras aferentes (sensitivas) generales. Son las responsables de percibir el tacto, el dolor, la temperatura, la presión, la vibración y la propiocepción de la porción posterior de la oreja, del conducto auditivo externo y de las superficies de la membrana timpánica posterior y externa.

Fibras sensoriales especiales. transportan la información del gusto desde el paladar y la epiglotis.

Fibras aferentes viscerales (sensitivas) responsables de percibir la información sensitiva (con excepción del dolor) de los órganos internos de la cavidad principal del cuerpo.

Fibras eferentes somáticas (branquiales – motoras) inervan los músculos que se desarrollan a partir de los arcos branquiales, como los músculos de la masticación y el músculo tensor del velo del paladar.

Fibras eferentes viscerales (motoras) inervan los órganos internos, incluyendo todo el músculo liso y las glándulas.

El nervio vago no solo transmite información, sino que también juega un papel crucial en la regulación de la homeostasis. La homeostasis es el equilibrio interno del cuerpo, y el nervio vago ayuda a mantenerlo controlando diversos procesos fisiológicos, como la frecuencia cardíaca, la digestión y la respuesta al estrés (regula la respiración)

 

Estimulación del nervio vago

La estimulación del nervio vago implica la implantación de un dispositivo estimulador debajo de la piel en el tórax, donde un cable que sale del dispositivo se envuelve sobre el nervio vago izquierdo en el cuello. Unos impulsos eléctricos leves y regulares son enviados al encéfalo a través del vago. La estimulación del nervio vago se usa como tratamiento para ciertos tipos de epilepsia y depresión resistente. No se conoce muy bien el mecanismo de acción de la estimulación del vago, pero se cree que este tratamiento altera el estado de ánimo y controla las convulsiones modificando la secreción de noradrenalina, aumentando los niveles del neurotransmisor inhibitorio GABA o inhibiendo la actividad cortical.

Actualmente se están investigando los posibles usos de la estimulación del nervio vago como tratamiento de otras patologías como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Alzheimer.

En los últimos años, se ha intensificado la investigación sobre el nervio vago y su potencial terapéutico. Se ha demostrado que la estimulación del nervio vago puede ser efectiva para el tratamiento de diversas enfermedades, como:

Depresión: La estimulación del nervio vago ha demostrado ser efectiva en la reducción de los síntomas de la depresión, incluso en pacientes que no han respondido a otros tratamientos.

Epilepsia: La estimulación del nervio vago puede ayudar a reducir la frecuencia de las convulsiones en pacientes con epilepsia.

Artritis reumatoide: La estimulación del nervio vago puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor en pacientes con artritis reumatoide.

 

Lesiones del nervio vago

Los síntomas de una lesión a lo largo del nervio vago dependen del lugar donde se encuentra la lesión. Ya que el nervio vago y sus ramos inervan tantas estructuras diferentes del cuerpo, los síntomas pueden variar desde parálisis velopalatina o faríngea hasta trastornos en la secreción de ácido gástrico o de la frecuencia cardíaca.

Las lesiones unilaterales del nervio laríngeo recurrente, ramo del nervio vago, pueden resultar en parálisis de las cuerdas vocales en posición paramediana. Esto resulta en una voz ronca y entrecortada, e incluso en diplofonía, o voz doble. Las lesiones bilaterales del laríngeo recurrente pueden llevar a parálisis de ambas cuerdas vocales, ocasionando una voz débil tipo susurro y posiblemente la muerte debido a obstrucción de la tráquea por las cuerdas vocales. Por otro lado, las lesiones unilaterales del nervio laríngeo superior generalmente no ocasionan disfonía, pero las lesiones bilaterales pueden restringir el control del tono.

 

Cuidando nuestro nervio vago

Existen algunas cosas que podemos hacer para cuidar nuestro nervio vago y mejorar su funcionamiento:

Reducir el estrés: El estrés crónico puede dañar el nervio vago. Practicar técnicas de relajación como la meditación o el yoga puede ayudar a reducir el estrés.

Llevar una dieta saludable: Una dieta rica en frutas, verduras y fibra puede ayudar a mantener el sistema digestivo saludable y mejorar la función del nervio vago.

Realizar ejercicio regularmente: El ejercicio regular mejora la salud cardiovascular y también puede beneficiar al nervio vago.

 

Conclusión

La estimulación del nervio vago es una terapia emergente con un gran potencial para el tratamiento de una variedad de enfermedades, incluyendo la depresión, la epilepsia y la artritis reumatoide. En Splint te ofrecemos el servicio de renta de neuromonitoreo intraoperatorio para proporcionar a los cirujanos las herramientas que necesitan para realizar este procedimiento de manera segura y eficaz. Infórmate al 333 487 2968.

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