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La Importancia Vital de Cuidar el Nervio Facial en Cirugías

La Importancia Vital de Cuidar el Nervio Facial en Cirugías

El nervio facial, también conocido como el séptimo par craneal, es un nervio que se ramifica a través de un complejo trayecto dentro del hueso temporal, llegando a los músculos faciales. Se encarga de controlar los músculos de la cara, permitiéndonos realizar expresiones como sonreír, fruncir el ceño, parpadear y cerrar los ojos. Este nervio desempeña un papel fundamental en nuestra capacidad para mostrar emociones y comunicarnos de manera efectiva.

Riesgos en cirugías

Los riesgos asociados con una lesión del nervio facial pueden ser devastadores. Además de la pérdida de movimiento facial, los pacientes pueden experimentar otros problemas que no solo afectan la apariencia física, sino que también pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida del paciente. Algunos ejemplos podrían ser:

  • Parálisis facial: Puede ser temporal o permanente, afectando la simetría facial, la capacidad de parpadear y la producción de lágrimas y saliva. Algunos síntomas van desde babeo, dificultad para hablar o comer y sensibilidad al sonido en el oído del lado afectado.
  • Lagoftalmos: Incapacidad para cerrar el párpado, lo que puede exponer el ojo a la sequedad e irritación.
  • Disgeusia: Alteración del sentido del gusto.
  • Sinestesia: Movimientos involuntarios de la cara al realizar ciertas acciones.

El nervio facial: Un actor clave en las cirugías de cabeza y cuello

Existen cirugías cuyos procedimientos son complejos y requieren un cuidado meticuloso. Uno de los aspectos más críticos de estas intervenciones es preservar la integridad del nervio facial. A continuación, te compartimos ejemplos de cirugías donde es vital que se lleva a cabo una neuromonitorización:

Tumores en ángulo pontocerebeloso (como meningiomas, schwannomas, tumores cerebelosos, entre otros). Estos tumores son neoplasias que se desarrollan en la base del cráneo, donde el cerebro se encuentra con el tronco cerebral. Específicamente, el ángulo pontocerebeloso está situado entre el cerebelo y el tronco cerebral, y es el sitio donde se encuentran importantes estructuras nerviosas, incluido el nervio facial.  El manejo de los tumores en el ángulo pontocerebeloso que afectan al nervio facial puede requerir un enfoque multidisciplinario que involucre a neurocirujanos, otorrinolaringólogos y neurólogos. El objetivo principal del tratamiento es la resección completa del tumor mientras se preserva la función nerviosa tanto como sea posible. En algunos casos, puede ser necesaria la rehabilitación facial para ayudar en la recuperación de la función muscular después de la cirugía.

Parotidectomía.  Es un procedimiento quirúrgico utilizado para extirpar la glándula parótida, que es la glándula salival más grande y se encuentra ubicada en la parte lateral de la cara, justo delante y por debajo del oído. Esta cirugía se realiza principalmente para tratar tumores benignos o malignos que afectan la glándula parótida, así como para tratar algunas condiciones inflamatorias crónicas que pueden desarrollarse en esta área. El nervio facial generalmente se divide en dos ramas principales: el tronco principal del nervio facial, que se encuentra más profundo en la glándula parótida, y las ramas terminales superficiales que se extienden hacia la cara. La identificación precisa del nervio facial puede ser un desafío durante la cirugía debido a la variabilidad anatómica y a la posible infiltración del tumor en los tejidos circundantes. Para ayudar en este proceso, se utiliza la estimulación eléctrica del nervio facial, que permite al cirujano localizar con precisión el nervio y preservar su integridad.

Cirugía del glomus timpánico. También conocida como timpanectomía, es un procedimiento quirúrgico utilizado para tratar tumores benignos que se desarrollan en el glomus timpánico, una estructura localizada en el oído medio. Estos tumores, conocidos como tumores del cuerpo carotídeo o paragangliomas, pueden causar síntomas como pérdida de audición, zumbido en los oídos, mareos y, en casos avanzados, comprometer estructuras cercanas como el nervio facial. Cuando el tumor está muy adherido al nervio facial o ha infiltrado los tejidos circundantes de manera significativa, puede ser necesario sacrificar una parte del nervio para lograr una resección completa del tumor. Sin embargo, incluso en estos casos, se hace un esfuerzo por preservar la función facial tanto como sea posible y, en ocasiones, se pueden realizar técnicas de reconstrucción nerviosa para restaurar la función muscular.

Neurectomía vestibular. Es un procedimiento quirúrgico utilizado para tratar vértigo y otros trastornos del equilibrio que son causados por problemas en el nervio vestibular, específicamente el nervio vestibular superior. Este nervio es una parte del sistema vestibular, que es responsable del mantenimiento del equilibrio y la orientación espacial del cuerpo. Durante la neurectomía vestibular, se realiza la sección o resección del nervio vestibular superior para interrumpir su función y aliviar los síntomas de vértigo y mareos

Cirugía de neoplasias del hueso temporal y de hemangioblastomas. Los hemangioblastomas son tumores benignos que pueden desarrollarse en el cerebelo o la médula espinal. El hueso temporal es una estructura craneal que alberga importantes órganos sensoriales, como el oído interno y el nervio facial. Los tumores que se desarrollan en el hueso temporal pueden comprometer estas estructuras y provocar síntomas como pérdida de audición, tinnitus (zumbido en los oídos) y vértigo.

Disecciones cervicales. Se trata de un procedimiento quirúrgico que consiste en la extirpación de ganglios linfáticos del cuello o también se realiza para evaluar la presencia de metástasis y determinar si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos del cuello. También se realiza en casos de ganglios linfáticos agrandados que comprimen estructuras vitales, como la tráquea o el esófago, la disección cervical puede aliviar la obstrucción y finalmente en algunos casos de infecciones graves, como la tuberculosis, se puede realizar una disección cervical para obtener una muestra de tejido ganglionar para su análisis.

Rinoplastias y Lifting. En cirugías como la rinoplastia, donde se modifican las estructuras nasales, el nervio facial puede quedar expuesto a lesiones durante la manipulación de tejidos cercanos. Del mismo modo, en procedimientos de rejuvenecimiento facial, como el lifting.

Tiroides. La parálisis de los nervios laríngeos (superior e inferior) es una complicación típicamente asociada a la cirugía tiroidea pero no exclusiva de ella. Si se compara la incidencia entre la cirugía tiroidea y la paratiroidea, la primera duplica a la segunda en cuanto a las parálisis encontradas respecto al número de intervenciones. En el caso de las parálisis bilaterales es una de las complicaciones más graves de la cirugía del cuello anterior. La tiroidectomía permanece como la tercera causa dentro de sus etiologías y la primera dentro de las causas quirúrgicas. La incidencia está entre el 0,2 y el 0,4% de todas las tiroidectomías totales y las tasas de recuperación después de tiroidectomía han sido reportadas en un 50% para parálisis unilaterales y un 23% para la recuperación de las bilaterales.

¿Cómo se protege el nervio facial durante la cirugía?

El uso de técnicas quirúrgicas avanzadas, como la monitorización intraoperatoria del nervio facial, puede ayudar a los cirujanos a identificar y proteger el nervio durante la intervención. Además, la experiencia y habilidad del cirujano son cruciales para garantizar resultados seguros y exitosos.

El monitoreo intra-operatorio, consiste en el uso de técnicas neurofisiológicas y electrofisiológicas para detectar cambios en el estado del sistema nervioso durante el acto quirúrgico, evaluando la integridad funcional de las vías sensoriales y motoras, mediante el registro continuo de la actividad eléctrica nerviosa estimulada o espontánea. La finalidad del neuromonitoreo es asistir al equipo quirúrgico en la toma de decisiones intra-operatorias y disminuir la incidencia de daño neurológico permanente posoperatorio.

Para la evaluación neurológica del nervio facial se emplean potenciales evocados somato sensoriales y motores, electromiografía continua y estimulada. Sin embargo, para poder hablar de neuromonitorización intra-operatoria debe realizarse al menos los potenciales evocados.

Los potenciales evocados motores (PEM) valoran vías largas motoras (haz cortico espinal). El estímulo se aplica a nivel cortical, bien mediante electrodos transcraneales (correspondiente a Cz, Cz1), o bien mediante estímulo cortical directo, y el registro se lleva acabo a nivel periférico monitorizando el potencial de acción muscular mediante electrodos de aguja. Puesto que precisan cierta integridad del sistema de transmisión neuromuscular, su obtención implica la gene- ración de cierto movimiento en el paciente y exige un control adecuado del grado de bloqueo neuromuscular. Es decir evalúan la función motora corticoespinal mediante estimulación transcraneal que produce potenciales evocados, que se recogen en músculos distales. No se recomienda su uso en pacientes menores de 1 año por falta de mielinización de tractos corticoespinales, tampoco en portadores de marcapasos, electrodos intra-cerebrales, pacientes con fracturas craneales y epilepsia.

También es importante resaltar que existen una serie de factores que interfieren o alteran la lectura del monitoreo, algunos proporcionados por el propio ambiente del quirófano y otros inherentes al paciente, entre ellos tenemos:

  • Anestesia: para poder realizar el monitoreo intra-operatorio es indispensable que la anestesia sea preferiblemente intravenosa, no se deben usar relajantes musculares, ni anestésicos que potencien la relajación muscular, para evitar la pérdida de señal.
  • Factores técnicos: electrodos o conexiones mal colocadas influyen en la interpretación.
  • Temperatura: la hipotermia causa enlente- cimiento de la neuro-conducción.
  • Condiciones patológicas de base: las que causan neuropatías como la diabetes mellitus, alcoholismo y desnutrición.
  • Tensión arterial media: si está por debajo de 60 mmHg, disminuye la conducción nerviosa.
  • Distorsión anatómica nerviosa.

 

Conclusión

En resumen, el cuidado del nervio facial en cirugías de cabeza y cuello es de suma importancia. Preservar la función nerviosa no solo asegura resultados estéticos satisfactorios, sino que también garantiza la salud y el bienestar a largo plazo del paciente. Los cirujanos deben abordar cada procedimiento con la máxima precaución y respeto por la anatomía nerviosa para minimizar el riesgo de complicaciones y proporcionar un cuidado óptimo a sus pacientes.

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